En una nueva charla de SET Podcast & Stream, Carolina Rodríguez profundizó sobre su transición del ámbito privado a la función pública, la necesidad urgente de profesionalizar el Estado y su visión sobre el potencial humano de la comunidad de Salto.
Con un enfoque marcado por sus años de trabajo en el sector privado y sus recientes roles institucionales, la actual funcionaria dejó en claro que la eficiencia no tiene por qué estar reñida con la cercanía a los vecinos, planteando un modelo de gestión basado en la empatía y la resolución real de los problemas.
De la curiosidad ciudadana al compromiso político
Carolina se define primero como mamá, vecina de Salto desde hace 17 años y profesional en comercio exterior. Su ingreso a la política no fue heredado, sino fruto de su propia naturaleza inquieta. Tras años de escuchar las inquietudes de sus clientas y vecinas en su local comercial, sintió que era el momento de pasar a la acción.
«Soy muy curiosa y observadora. Cuando algo no me cierra o no me gusta, trato de involucrarme para mejorarlo. Siempre trabajé en el ámbito privado, pero fue la voluntad de cambiar las cosas por el lugar que me dio todo lo que me impulsó a participar», relató sobre su primer cargo como concejal en 2017.
Profesionalizar el Estado: el fin del escepticismo
A partir de su experiencia tanto en el Concejo Deliberante como al frente de la oficina local de ANSES, Rodríguez notó un patrón preocupante en la relación entre el ciudadano y los organismos públicos: la desconfianza previa.
«Me di cuenta de que el vecino se acerca al Estado con escepticismo, pensando que el Estado es burócrata, que le va a hacer perder tiempo y que no le darán bolilla», analizó. Frente a esto, planteó una obsesión personal por transformar esa dinámica: «El Estado tiene la responsabilidad de dar respuestas con argumentos. Se puede ser eficiente, profesional y empático sin perder la amabilidad. Administramos recursos que son de todos los vecinos, y el funcionario debe ser un facilitador, no alguien que pone trabas».
Sentido común y el potencial de Salto
Al analizar el día a día de la ciudad, Rodríguez distingue diferentes planos de necesidad. Reconoce que hoy existen urgencias económicas que requieren atención inmediata, pero también destaca problemas estructurales vinculados al fuerte perfil comercial, rural e industrial del distrito.
Frente a esos desafíos, resalta la identidad de la comunidad: «El vecino de Salto es muy solidario, resiliente y laburador. Hay un potencial humano enorme, y eso me genera esperanza».
De cara al futuro, subrayó que lo que más necesita aportar la dirigencia es cercanía real y lógica cotidiana. «A veces, quien está hace mucho tiempo en la función pública y no tuvo otras experiencias en el ámbito privado, pierde un poco el sentido común. Eso es algo fundamental que me gustaría aportar desde el lugar que me toque», concluyó.
👉 Mirá la entrevista completa en nuestro canal de YouTube:Enlace directo al video