🧠 Verónica Recchio: «Nadie se salva solo, el sufrimiento también tiene un anclaje social»

En un nuevo episodio de Modo Humano por el canal de SET Podcast & Stream, la profesional de la salud mental Verónica Recchio invitó a reflexionar sobre la angustia en los tiempos modernos. Lejos de reducir el sufrimiento a un simple diagnóstico clínico, propuso pensar cómo las exigencias del sistema, el individualismo y la falta de espacios de escucha real impactan en nuestro bienestar cotidiano.

Un cambio de paradigma: la salud mental más allá de la patología

Verónica explicó que la salud mental trasciende la mera ausencia de un trastorno clínico o la visión antigua enfocada únicamente en «la locura». Hoy, se entiende de forma integral como un entramado de variables biológicas, psicológicas, sociales, económicas y culturales.

«Poder darle un nombre y un diagnóstico a los síntomas fue un gran avance para armar tratamientos, pero la salud mental tiene un sentido mucho más amplio. Un paciente con depresión no se define por esa depresión. Quedar bajo esos rótulos limita y refuerza el prejuicio. Hay que pensar a ese individuo como un sujeto que padece y que está inserto en un contexto social y una historia determinada», argumentó.

La culpa de no llegar: el impacto del sistema

Al analizar las problemáticas actuales como los trastornos de ansiedad, el bullying o las diferentes expresiones de violencia, señaló que estas funcionan como un «termómetro» de la sociedad contemporánea. Para Recchio, la angustia no es una cuestión de falta de voluntad, sino que muchas veces responde a factores estructurales: no llegar a fin de mes, no poder cubrir necesidades básicas o no alcanzar las altas demandas del consumo.

«Si estamos todo el tiempo corriendo para pertenecer a un sistema y no quedar excluidos, eso se vuelve en contra. En definitiva, no cuestionamos al sistema, nos cuestionamos a nosotros mismos sobre por qué no llegamos. Eso genera sometimiento, autoculpa y muchísima frustración al perder el pensamiento crítico y la capacidad de rebeldía», advirtió.

Adultocentrismo: cómo acompañar a los jóvenes

A la hora de pensar en cómo los adultos pueden ayudar a niños y adolescentes que expresan tristeza o angustia, Recchio fue contundente: hay que dejar de «bajar línea». Explicó que el adultocentrismo —creer que los mayores tienen el saber absoluto solo por haber vivido más tiempo— obtura el diálogo y genera más distancia.

«No se trata de decirles ‘vení y contame’ o de apelar todo el tiempo al ‘cuando yo tenía tu edad…’. Se trata de generar espacios donde sea posible alojar lo que tengan para decir, validando sus palabras sin un sermón condenatorio. Instituciones como la escuela, los clubes o las iglesias tienen la enorme responsabilidad de trabajar en red para generar ese sentido de pertenencia», subrayó.

Hacer lazo con el otro

Para cerrar la entrevista, dejó un consejo fundamental y esperanzador para quienes están atravesando un mal momento emocional: «Solo no se salva nadie».

Resaltó que pedir ayuda no implica exclusivamente iniciar un tratamiento en un consultorio —aunque sea una de las vías principales—, sino buscar activamente espacios para conectar. «Si uno encuentra una actividad donde pueda hacer lazo con otro, ya sea un deporte, o simplemente charlar con un vecino… cualquier lugar donde el encuentro con un otro posibilite compartir lo que nos pasa, es un facilitador importantísimo. Siempre se va a poder encontrar un lugar donde sentirse escuchado y entendido», concluyó.

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