🎙️ Doly Peralta: «Ojalá lo que yo hago no existiera y nadie tuviera que pedir por un plato de comida»

En un nuevo episodio de Todo es un Concepto por el canal de SET Podcast & Stream, el estudio recibió a Doly Peralta, una vecina de Salto que hizo de la solidaridad su estilo de vida. En una charla profunda y cargada de emoción, repasó las historias que más la marcaron, su trabajo durante las inundaciones y dejó una fuerte reflexión sobre la empatía en la sociedad.

El nacimiento de una vocación solidaria

Para Doly, la necesidad de ayudar al otro no surgió de un momento de revelación específico, sino de su propia historia. Criada en el barrio Malvinas dentro de una familia numerosa, conoció las carencias desde chica. «La vida te va poniendo en el lugar donde tenés que estar. Nacer en una familia con tantas necesidades te lleva después a querer suplir cuando podés con algo la necesidad que ves en el otro», reflexionó.

Su primer recuerdo solidario fue una acción espontánea: entregarles globos en el Día del Niño a los chicos de una familia en situación de vulnerabilidad. Las sonrisas que recibió a cambio fueron el motor que encendió un compromiso inquebrantable.

Historias que marcan el alma

Con la masificación de las redes sociales, las redes de contención que tejía Doly tomaron otra escala. Acompañó casos durísimos, como el de Tayel —un nene de cuatro años que sufrió un grave accidente en una pileta—, para quien organizó movidas solidarias que le permitieron adaptar su habitación tras recibir el alta.

Sin embargo, la historia más desafiante y dolorosa que le tocó atravesar fue la de «Masucho», un hombre en extrema vulnerabilidad, enfermo de diabetes, al que le habían robado las pocas pertenencias que tenía. «Me involucré hasta el final, le limpié la casa, y la gente donó de todo. Masu era amor, era imposible no quererlo. Se hizo parte de mi familia, pasaba las fiestas en mi casa y venía a ayudarme al almacén», recordó.

Tras un agravamiento de su salud y la necesidad de someterse a diálisis, Masu debió ser trasladado a un hogar de ancianos, donde pasó sus últimos días. «La muerte me lo sacó, pero sé que le brindé lo más hermoso que alguien puede brindar: el amor, el tiempo y el estar», aseguró.

Las inundaciones y la crítica a la falta de empatía

Doly fue una figura clave durante las últimas y devastadoras inundaciones en Salto, instalándose desde el primer día para acercar platos de comida caliente y ropa seca a los damnificados. Frente a estas crisis, dejó una reflexión tajante: «Ojalá lo que yo hago no existiera. Que nadie tenga que recurrir a mí, que soy una vecina más, para pedir un medicamento, leche, comida o una prótesis. Sobran recursos, pero falta sensibilidad».

En ese sentido, cuestionó duramente la burocracia y los malos tratos que muchas veces reciben los vecinos al pedir ayuda oficial, remarcando que involucrarse debe hacerse siempre desde el amor y no solo por cumplir un horario o un rol institucional.

Un homenaje a su hermana Marcela

Para el cierre, Doly eligió dedicarle sus palabras más sentidas a su fallecida hermana Marcela, una pionera local que ideó y fundó la Fundación Síndrome de Down Salto, inspirada en su hija Solana.

Con mucho dolor, lamentó que aquel proyecto no haya recibido el apoyo institucional y social que merecía, viéndose forzada a cerrar sus puertas tras un par de años. «Ojalá alguien pudiera retomar esa misión que dejó mi hermana inconclusa. Hace falta mucha sensibilidad y gente que se comprometa en serio con el tema de la discapacidad para allanarle el camino a las familias», concluyó.

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